Obesidad y Sobrepeso: Por Qué Los Ricos Engordan

Obesidad y Sobrepeso: Por Qué Los Ricos Engordan.-Prácticamente la mitad de la población occidental trata de bajar de peso en algún momento de su vida; especialmente en el continente americano. Parece una paradoja,  pero en América, la gente que puede comer mejor (porque tiene mayor poder adquisitivo), come peor que los pobres y por eso aumenta de peso.

Según datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos del gobierno de EEUU, el 34% de la población estadounidense adulta es obeso; y otro 34% tiene sobrepeso sin llegar a la obesidad. Eso significa que casi 7 de cada 10 adultos con los que un ciudadano de ese país se cruza en la calle tendrá problemas de salud que podrían prevenirse. Y tales problemas no vienen solos: significan cuantiosas pérdidas en el presupuesto familiar y en el erario público. Lo extraño es que en EEUU la población goza de un pasar económico más distendido que en el resto del mundo.

La situación no es mucho más alentadora entre los niños y adolescentes norteamericanos.

Uno de cada 5 niños en edad de edcuela primaria ya son obesos; y una proporción levemente inferior ocurre entre los adolescentes.

Entre la población hispana de EEUU, las cifras son más preocupantes. Los niños y adolescentes casi duplican la incidencia de obesidad.

Un dato en especial aporta una pista de cómo se puede evitar la obesidad. Sucede que en Latinoamérica la obesidad ha ido aumentando en los países que han conseguido emerger de la pobreza (la población se ha vuelto más rica y con mayor poder adquisitivo).

El ejemplo más emblemático se percibe entre las poblaciones indígenas. A medida que los indios de Centro y Sudamérica fueron abandonando sus fuentes naturales de alimentación para consumir alimentos industrializados, la obesidad fue en aumento. Paralelamente, dejaron hábitos de ejercicio (aunque más no fuera caminar a diario) por el confort de los medios de transporte urbanos.

Curiosamente, en cambio, en aquellos países donde la riqueza se ha estancado y los ciudadanos tienen un nivel de vida de clase media, la obesidad ha disminuido.

Esto da una pauta de que la obesidad va ligada a patrones erróneos en la selección de alimentos. Cuando su nivel adquisitivo aumenta, en lugar de comer mejor, la gente se complace con comidas de alto contenido graso o con carbohidratos de alta densidad energética.

Por absurdo que parezca, cuando mejor podría alimentarse porque cuenta con más dinero, la población que ha salido de la pobreza deja de lado las frutas, vegetales y granos, que cuestan menos y son más nutritivos y consume basura cara. Por eso, los hispanos inmigrantes o descendientes de inmigrantes que viven en EEUU tienen altos índices de obesidad: sus niveles económicos mejoraron, pero no su educación en salud.

La conclusión es bastante obvia: para adelgazar o evitar el sobrepeso, se debe comer y mantenerse activo como si se viviera en la pobreza: no necesariamente más frugales, pero sí menos inclinados a los excesos.

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